Entre el 25 y el 29 de agosto de 2025 tuve la oportunidad de asistir a la XIII edición del Curso de Traducción Médica de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander, en el campus de Las Llamas. Bajo el título «Una visión calidoscópica de la traducción médica», esta edición reunió a 25 participantes de diferentes países (Alemania, Argentina, Colombia, Croacia, España, México, Reino Unido y Uruguay), a su vez procedentes de diversos ámbitos profesionales y académicos, como traducción e interpretación, filología, lenguas, medicina, enfermería, química e investigación biomédica.
El programa académico fue especialmente variado, con cuatro clases teóricas y diez talleres prácticos impartidos por Fernando Navarro, María Fernanda Lozano, Maite Aragonés, Xosé Castro y Mar Jiménez Quesada, cada uno de los cuales aportó una visión distinta e hizo honor al título del curso: una visión calidoscópica que combinaba múltiples perspectivas profesionales, además de anécdotas y consejos fruto de décadas de experiencia. El curso abarcó la traducción científico-técnica para organismos internacionales, con ejemplos concretos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI); la traducción química, un campo con creciente demanda en el sector farmacéutico y biotecnológico; y el tema de la documentación avanzada, la productividad y el marketing, con consejos prácticos para la proyección profesional.
Fue un lapso de tiempo corto, ¡pero lleno de momentos significativos! Para empezar, el domingo antes del inicio del curso, hubo una cena informal en la cual nos conocimos profesores y alumnos. El lunes, Fernando Navarro hizo la presentación del programa y dio paso a una sesión conmemorativa dedicada a los 25 años de su Libro Rojo, obra de referencia en la disciplina. Nos contó cómo la primera edición de este libro surgió en el año 2000, tras haber elaborado glosarios a lo largo de varios años y tener el sueño de crear un diccionario que incluyera, entre otras cosas, más matices lingüísticos. Ese día y el resto de la semana, él nos compartió, con la generosidad que lo caracteriza, fragmentos de su vida profesional y personal que lo unen de manera muy especial a la capital de Cantabria.
Por su parte, María Fernanda Lozano nos habló sobre su camino desde Argentina hasta Washington D. C. para ser traductora en la OPS, e hizo énfasis en el binomio traducción y revisión especializada en un organismo internacional. Además, nos recalcó lo pertinente que resulta dominar el «arte de atar cabos», es decir, identificar la interconexión entre los documentos publicados en el sitio web de un organismo como este, pues, al ser una institución que es tanto autora como traductora oficial de sus textos, debe procurar la coherencia terminológica en sus publicaciones a través del tiempo, así como entre un idioma y otro.
De igual manera, Maite Aragonés nos contó cómo llegó a ser traductora de patentes en la OMPI, Suiza, tras haber vivido ocho años en China. En sus talleres, nos enfatizó el gran valor de prestar atención a los detalles, pues cosas como un color, un objeto de uso cotidiano o una frase pueden tener un equivalente inesperado en otro país o no tener ningún equivalente en absoluto, según las convenciones culturales o lingüísticas. También nos recordó que traducir es ante todo tomar decisiones, y que hay que saber justificar esas decisiones.
Asimismo, Xosé Castro nos narró su recorrido desde su natal Galicia hasta Madrid y las peripecias que se han presentado en su trayecto. Al hablarnos sobre los primeros pasos en el mundo laboral, nos remarcó la importancia de crear mensajes emocionalmente relevantes a la hora de difundir nuestro currículo y ofrecer nuestros servicios como profesionales de la traducción. En este sentido, también nos incentivó a optimizar nuestro uso de las herramientas informáticas, con el fin de mantenernos vigentes en la era actual.
Finalmente, Mar Jiménez Quesada, quien vive desde hace más de veinte años en el Reino Unido, nos enseñó que hay cosas que no son tan obvias, como la gramática correcta de los términos químicos al llevarlos del inglés al español. Además, nos animó a proponer soluciones a dificultades de traducción recurriendo a recursos fundamentados, como su Diccionario de dudas de traducción de términos químicos (DTQ) y el conocimiento técnico de personas expertas, para evitar caer en el error de dar por adecuada una primera opción de traducción.

Los tres cosnautas participantes en el curso: Sara García, encargada de las redes sociales; Fernando Navarro, socio y autor; Mar Jiménez Quesada, autora
Llegando casi al final de la semana, el jueves, tuvimos el privilegio de que nuestra cena de clausura fuera en el Palacio de la Magdalena. Allí, Javier Rodríguez Molina, vicerrector de Lenguas de la UIMP, nos guio en un entretenido recorrido por el interior del edificio, mientras nos contaba datos curiosos sobre el lugar y nos permitía ver desde adentro las impresionantes vistas al mar, que bien podrían considerarse obras de arte.
El último día, algunos compañeros y compañeras presentaron, con valentía y determinación, un monólogo que integraba las temáticas de «Lenguaje y medicina a corazón abierto». Tras anunciar al ganador de este concurso, Fernando nos habló sobre los mejores y los peores momentos que ha pasado impartiendo centenares de charlas y conferencias en Europa y América, lo cual fue bastante inspirador, pues nos recordó que atrevernos a salir de la zona de confort es un elemento indispensable para transformar en realidad lo que más deseamos.
Me siento muy afortunada por haber podido participar en este curso gracias a una de las becas Medes otorgadas por la Fundación Lilly con el apoyo de Tremédica. Agradezco también a todos los profesores y compañeros, en cuyas distintas trayectorias e historias he encontrado fuentes de inspiración. Por último, agradezco al personal de la UIMP por su amabilidad y disposición ante cualquier duda o inquietud.
Esta experiencia fue un regalo maravilloso, más allá de las horas de clase, por las comidas en el campus, los cafés de cada mañana (¡gracias a quienes los hicieron posible!) y los paseos por Santander y el valle de Iguña, más concretamente por el municipio de Molledo. Aunque lejos de mi casa, terminé la semana celebrando mi cumpleaños de una forma inolvidable, rodeada de naturaleza y de personas muy especiales. No me sorprende ver que hay quienes regresan a Santander a los cursos de verano de la UIMP, ¡incluso a repetir este curso!
Médica y traductora (inglés-español)
Becaria Medes - Fundación Lilly (2025)
Colombia
Otras ediciones anteriores del curso en la Bitácora del cosnauta:
· «XII Curso de Traducción Médica (Santander: UIMP, 2024)», reseña de Verónica Leibaschoff (Argentina).
· «XI Curso de Traducción Médica (Santander: UIMP, 2023)», reseña de Rocío Domínguez Castells (España).
· «X Curso de Traducción Médica (Santander: UIMP, 2022)», reseña de Cecy Subieta (Bolivia-España).
· «IX Curso de Traducción Médica (Santander: UIMP, 2021)», reseña de Valentina Luridiana (Italia-España).
· «VIII Curso de Traducción Médica (Santander: UIMP, 2020)», reseña de Cristina Gutiérrez Viloria (España).
