En el XI Curso de Traducción Médica de la UIMP, en Santander, una de las actividades se tituló «El juramento del traductor médico: taller poético-deontológico». En ella, los distintos grupos de alumnos debían concebir, escribir y jurar ante los demás un juramento del traductor médico con los más importantes principios de la práctica profesional. Naturalmente, se inspiraron en el juramento hipocrático, por el que han jurado médicos durante siglos, y lo adaptaron, donde fue posible, a otra profesión y otro tiempo. El objetivo era llegar a un acuerdo sobre el mejor texto, lograr una amalgama de textos, o al menos enriquecer a los demás con una discusión sobre un aspecto fundamental de la práctica profesional.
Algunos partieron de la propuesta de Chat-GPT, que no era difícil de mejorar:
"Yo juro por los idiomas y la comunicación, por la integridad de la traducción y el respeto hacia la información médica, por todos los profesionales de la salud y por aquellos a quienes sirvo con mi labor de traducción, que cumpliré fielmente este juramento y estos principios éticos:
Valorar siempre mi formación como traductor médico, reconociendo la importancia de la competencia profesional y la continua actualización en los idiomas de origen y destino, así como en el campo de la medicina.
Buscar la precisión y la fidelidad en mis traducciones, asegurando que transmitan de manera exacta el significado y la intención del texto original, sin agregar, omitir ni alterar información relevante.
Resguardar la confidencialidad y la privacidad de los pacientes, médicos y otros profesionales de la salud, manteniendo la confidencialidad de la información médica y cumpliendo con las normas y regulaciones de privacidad aplicables.
Mantener altos estándares de integridad y ética profesional, actuando con honestidad, transparencia y responsabilidad en mi trabajo de traducción médica, evitando cualquier conflicto de intereses y preservando la imparcialidad.
Investigar y actualizarme constantemente en el campo médico y las mejores prácticas de traducción, para asegurar una comprensión precisa de los términos médicos y los conceptos relacionados.
Respetar y considerar la diversidad cultural, adaptando mis traducciones para ser culturalmente adecuadas y comprensibles para los pacientes de diferentes orígenes, reconociendo las variaciones en las prácticas médicas.
Cumplir con el deber de confidencialidad y lealtad hacia los colegas y compañeros de trabajo, colaborando de manera respetuosa y profesional en el ámbito de la traducción médica.
Si sigo este juramento y no lo quebranto, me enorgulleceré de mi labor como traductor médico, seré valorado por aquellos a quienes sirvo y recordaré con gratitud estos principios éticos. En caso contrario, aceptaré las consecuencias de mis acciones."
Los grupos abordaron el trabajo de distintas maneras: algunos se lo tomaron muy en serio, tan en serio que desconfiaron del sentido de jurar o tomar la traducción como una actividad sagrada; otros se inclinaron más por el lado cómico y juraron a diestra y siniestra por personas e ideas quizá cuestionables. Algunos grupos reflexionaron sobre los paralelismos entre la traducción y la medicina. ¿Cuál era el objeto de tratamiento de un traductor, el texto o la idea? ¿Hasta dónde cabía llevar la metáfora del texto como ser vivo? ¿Quién era más importante en la escala de fidelidad: el cliente, el lector o el autor original? ¿Cuál debía ser el premio merecido por un traductor médico que cumpliese con sus preceptos deontológicos? ¿Qué principios convenía defender para que el juramento fuera lo más universal posible y siguiese siendo vigente por largo tiempo, a pesar del ritmo acelerado con que está cambiando el mundo? Los alumnos reflexionaron sobre estas cuestiones y ofrecieron sus juramentos, que publicaremos en esta bitácora a partir de la próxima semana.
Pero tú, traductora médica, amigo intérprete, redactora de textos médicos, profesional del lenguaje médico, ¿cuál sería tu juramento? Si tienes uno, nos encantaría que lo compartieras con nosotros. A lo mejor, juntando lo mejor de aquí y de allá, logramos un texto que una a la comunidad profesional y que muchos traductores estén orgullosos de proclamar y recordar.
José de la Riva
Director de Cosnautas

El juramento del traductor médico: introducción