XIV Curso de Traducción Médica (Santander: UIMP, 2026)
Del 24 al 28 de agosto de 2026 celebramos en Santander el XIV Curso de Traducción Médica, siguiendo una tradición que se remonta a 2013. En esta edición, el curso estuvo dedicado a «Profesiones de la lengua en un entorno científico-técnico» y reunió a cinco docentes y a veintidós participantes procedentes de Argentina, España, Perú y Uruguay. Cada uno de nosotros llegaba con experiencias y perfiles muy diferentes: desde recién graduados y masterados hasta profesionales de la interpretación y la traducción médica, veterinarias, enfermeras, biotecnólogas y redactoras científicas.
Tanto la ciudad como la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) nos recibieron con mucha calidez, haciendo que desde el primer momento nos sintiéramos como en casa. Santander iba a ser nuestro hogar durante una semana.
Nuestra aventura comenzó la noche anterior al inicio del curso. Fernando Navarro, director del «mejor curso de verano del mundo», nos esperaba a la puerta del comedor del campus para conocernos personalmente y darnos la bienvenida. Sin saberlo todavía, aquel primer encuentro marcaba el comienzo de una experiencia que acabaría dejando huella y creando vínculos entre nosotros.
Por fin llegó el tan ansiado lunes que llevábamos tanto tiempo esperando. Fernando inauguró el curso, en el que abordaríamos cinco disciplinas profesionales que unirían las letras y las ciencias: la traducción médico-farmacéutica, la mediación intercultural en el ámbito sanitario, la lingüística forense, la enseñanza del español médico como lengua extranjera y la lingüística computacional y la IA generativa. Todas ellas serían impartidas por docentes con una amplia experiencia profesional.
A continuación, Fernando nos habló de su trayectoria y de cómo llegó a convertirse en traductor médico. Después, se unieron las docentes, que se presentaron con entusiasmo y compartieron con nosotros sus experiencias profesionales y el camino que las había llevado hasta Santander para enseñarnos y transmitirnos parte de los conocimientos adquiridos a lo largo de sus carreras.
Layla Bellach, intérprete, mediadora y traductora, nos abrió las puertas al mundo de la interpretación sanitaria en el hospital. Con mucha paciencia y respondiendo a la multitud de preguntas que surgían durante sus clases, nos explicó cómo tejía puentes entre culturas y acompañaba a los pacientes en momentos de especial vulnerabilidad. Su trabajo va mucho más allá del simple trasvase de palabras de una lengua a otra: también implica comprender y transmitir experiencias, culturas y creencias que muchas veces las palabras por sí solas no pueden expresar.
Tuvimos la oportunidad de comprobar en carne propia lo difícil, pero a la vez bonito, que puede ser su trabajo a través de un juego de rol en el que recreamos la relación médico-paciente y el papel fundamental que desempeña la intérprete como puente para hacer posible la comunicación.
Layla hizo hincapié en la importancia de su profesión para acompañar y ayudar a quienes más lo necesitan, y nos transmitió la empatía y dedicación con las que desarrolla su trabajo.
Por otro lado, Sheila Queralt, doctora en lingüística forense, nos introdujo en un mundo nuevo y fascinante para todos los presentes. Nos enseñó cómo las palabras y la forma en que las utilizamos pueden esconder mensajes que no siempre son visibles a simple vista y cómo, mediante la investigación y el análisis, pueden llegar a utilizarse en los tribunales para desvelar información muy relevante para esclarecer los hechos. También descubrimos la importancia de otros elementos que acompañan al lenguaje, como el lenguaje corporal, el tono de voz y la forma en que nos expresamos, y cómo todos ellos pueden influir en la credibilidad de una persona.
A través de los talleres «Cuando las palabras son pruebas», «Descubrir al autor oculto» y «Del dictamen al estrado: cómo se defiende una pericial lingüística», pudimos acercarnos de una manera práctica a esta disciplina. Además, terminamos con un juicio en el que los propios participantes tuvimos que presentar y defender una pericial lingüística, poniéndonos en la piel de los diferentes profesionales que intervienen en un proceso judicial. Sin duda, fue una forma muy dinámica de comprender la importancia que puede tener el análisis del lenguaje como prueba.
Marta Gancedo, doctora en Estudios Hispánicos y con una larga experiencia como profesora de español como lengua extranjera, nos abrió las puertas al mundo del español para médicos. Nos enseñó el diseño curricular de cursos de español médico como lengua extranjera y diferentes estrategias de comunicación médico-paciente, acercándonos a las particularidades del lenguaje en el ámbito sanitario.
También pudimos conocer cómo se desarrollan estos cursos, en los que estudiantes procedentes de distintas partes del mundo, como Estados Unidos, llegan a Cantabria para aprender a comunicarse con pacientes de habla hispana. A través de actividades prácticas y muy didácticas, comprendimos que esta formación va mucho más allá de la gramática, ya que también incorpora la cultura y las particularidades de la comunicación en el ámbito sanitario.
Carmen Torrijos, licenciada en Traducción e Interpretación y en Estudios Hispánicos, y con una larga trayectoria profesional en el ámbito de la IA y el lenguaje, nos introdujo en el mundo de la inteligencia artificial y nos enseñó herramientas y claves para afrontar con confianza el mundo que se avecina. A través del taller «Claves para conservar la calma en un mundo IA», reflexionamos sobre los retos que plantea esta nueva realidad y sobre el uso de la IA como una herramienta más en nuestro trabajo.
Después, en el taller «Emergencia multilingüe», nos puso a prueba con situaciones extremas que solo podíamos resolver trabajando en equipo y aprovechando las posibilidades de la IA, todo ello con un tiempo limitado. Durante estas horas sacó nuestra parte más humana y empática: nos apoyamos y ayudamos unos a otros para alcanzar juntos un mismo objetivo: ¡salvar al mundo!
Después de unas clases tan intensas y exigentes, siempre encontrábamos un rato para compartir fuera del aula con los compañeros. Estos momentos nos permitieron conocernos un poco más y seguir enriqueciendo nuestro aprendizaje a través de las experiencias de los demás. Y, por supuesto, entre cenas, conversaciones y muchas risas, también descubrimos nuevas culturas, palabras y costumbres que cada uno traía de su país.
Además, también hubo tiempo para disfrutar de Santander fuera de las aulas. Compartimos paseos por la playa del Sardinero hasta llegar al Faro de Cabo Mayor, desde donde pudimos disfrutar de unas vistas espectaculares que nos regalaron momentos de paz y color.
Además, tuvimos la fortuna de visitar, a puerta cerrada, el Museo Marítimo del Cantábrico (MMC), situado a orillas de la bahía. Allí pudimos conocer la exposición de Luisa de la Vega, que nos transportó a otra época a través de los dibujos y la historia de esta pionera de la ilustración científica.
Para finalizar el recorrido, paseamos hasta el Palacio Real de la Magdalena, donde cenamos, una vez más, todos juntos. Entre jardines, vistas y el propio palacio como escenario, terminamos la jornada compartiendo impresiones y disfrutando de la compañía.
Llegó el momento de la cena de clausura, una noche muy especial y emotiva. Algunos compañeros se animaron a brindar entre canciones y discursos que consiguieron emocionarnos a todos y que reflejaron, una vez más, el cariño que se había creado entre nosotros durante esos días.
El viernes clausuramos oficialmente el curso con el esperado taller de monólogos de ciencias y letras. Una vez más, pudimos comprobar cómo el apoyo y el cariño entre nosotros estaban muy presentes, celebrando al ganador entre risas, lágrimas y muchos aplausos. Fernando, como no podía ser de otra manera, puso el broche final con un paseo por la historia de la medicina que, a través de sus palabras, hizo aflorar sentimientos muy profundos entre todos los presentes.
Después del cierre y de la entrega de diplomas, disfrutamos del Valle de Iguña. Comimos rodeados de naturaleza en Cartes y disfrutamos de un «café sorpresa», tan familiar que me llegó al corazón. Tras un paseo por el campo entre naturaleza y animales de la zona, los vecinos del pueblo de Silió nos esperaban en el museo para llevarnos de viaje por el pasado y el presente de una de sus tradiciones más antiguas: la Vijanera. Consiguieron captar nuestra atención, acercarnos a su historia, sus costumbres y dedicarnos su tiempo con mucho cariño y dedicación.

Sin duda, este es el mejor curso del mundo, no solo por todo lo aprendido dentro del aula de la mano de los docentes, sino también por todo lo que aprendimos fuera de ella. Una experiencia de vida que me ha regalado nuevos conocimientos, compañeros y amigos de los que también he aprendido.
No quiero despedirme sin dar las gracias de corazón a la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, la Fundación Lilly (becas para científicos), Tremédica (becas para traductores) y Cosnautas por haber hecho posible este curso y por brindarnos la oportunidad de vivir una experiencia tan enriquecedora.
Yolanda Gutiérrez Rodilla
Enfermera y estudiante de traducción e interpretación
Becaria Medes - Fundación Lilly (2026)
España
Otras ediciones anteriores del curso en la Bitácora del cosnauta:
· «XIII Curso de Traducción Médica (Santander: UIMP, 2025)», reseña de Cristina Zapata Carmona (Colombia).
· «XII Curso de Traducción Médica (Santander: UIMP, 2024)», reseña de Verónica Leibaschoff (Argentina).
· «XI Curso de Traducción Médica (Santander: UIMP, 2023)», reseña de Rocío Domínguez Castells (España).
· «X Curso de Traducción Médica (Santander: UIMP, 2022)», reseña de Cecy Subieta (Bolivia-España).
· «IX Curso de Traducción Médica (Santander: UIMP, 2021)», reseña de Valentina Luridiana (Italia-España).
· «VIII Curso de Traducción Médica (Santander: UIMP, 2020)», reseña de Cristina Gutiérrez Viloria (España).
